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  • julio 2005
  • agosto 2005
  • septiembre 2005

Katsuichi
Weblog Commenting and Trackback by HaloScan.com

domingo

 
¡OS ODIO!

¡HIJOS DE PUTA! ¡OS ODIO! OS HE VISTO. HABEIS VIAJADO EN MI COCHE. OS HABEIS SENTADO DETRÁS DE MÍ. ME HABEIS HABLADO DE VUESTRA VIDA. HE NOTADO VUESTRA MIRADA EN MI ESPALDA. NO HABEIS MIRADO MIS OJOS. NI SIQUIERA A TRAVES DE UN RETROVISOR. NO OS ATREVEIS.
Y SI NO HABEIS VIAJADO CONMIGO YA LO HAREIS Y YO OS RECONOCERÉ Y OS ODIARÉ IGUAL. PORQUE VOSOTROS ME LO QUITASTEIS TODO. VISTEIS MI POSIBILIDAD DE SER FELIZ Y CON UNA CARCAJADA ME LA QUITASTEIS. ¡HIJOS DE PUTA! ESTAIS AHÍ. LO SÉ. SALGO A LA CALLE Y SOIS CUALQUIERA QUE SE CRUZA CONMIGO. CUALQUIERA. PODEIS ESTAR AL OTRO LADO DE UN CABLE DE UNA ANTENA DE CUALQUIER SITIO. PODEIS LLEGAR A SER MIS AMIGOS Y POR ESO JAMÁS OS DEJARÉ SERLO. SOLO PUEDO INSULTAROS Y ODIAROS. PORQUE PARA MÍ TODOS SOIS IGUALES.

AYER FUE NUESTRO ANIVERSARIO...

¡OS ODIO!

 
Elegir vivir solo es crear una película alrededor tuya que impide que todo lo cercano a tu persona te moje pero que hace que todo lo lejano te bañe como cuando te sumerges desnudo en el agua.

A mí la desgracia me explotó cerca y me mató sin tocarme. En cambio me siento destrozado por el llanto de alguien que no conozco.


sábado

 
Trabajo solo. Es algo que siempre me ha gustado. Me ha costado y me cuesta muchísimo dinero y mi horario no respeta ni a la luna ni al sol. A veces muchas veces últimamente he trabajado días enteros. Seguidos. Con pausas para café y emparedados de esos de sabores. Son días en los que unes conversaciones con clientes a tertulias o anuncios de la radio. Llega un momento en el que no sabes si algo lo has hablado, lo has oído o lo has soñado. Te ves como varias personas. Puedes defender cualquier postura con argumentos que no sabes si son tuyos o prestados. Y algunas veces la cabeza se pierde y entonces todo deja de tener sentido.

El otro día fue (hubiera sido) su cumpleaños. Para celebrarlo estuve cuatro días sin pasar por mi casa. Dormí cinco horas el segundo día. El cuarto me desperté en un parking en el centro de Madrid. Cuando fui a pagar me cobraron catorce horas. Y lo peor es que no me acuerdo de cómo entré allí.


domingo

 
Uno de mis vecinos sabe de mi diario. Él fue el que me lo organizó. Yo no tengo ni idea de informática y de hecho si algún día se me estropea algo de esto me quedaré sin nada. El hombre sabe de mi desgracia y yo sé de sus conocimientos de informática. Vive tres pisos más arriba y la charla más larga que hemos tenido fue un día hace poco que me pidió un favor. Su gato peludo de esos que cuestan un dineral se había tragado una pelota o una canica y llevaba varios días sin comer y con muy mal genio. Cuando bajó a decírmelo un domingo por la tarde el pobre animal estaba como una alfombra más en el suelo y mi vecino había decidido llevarlo a una clínica de urgencia. Él no tiene coche y la clínica está a más de media hora andando. Según me dijo yo soy la única persona que se le pasó por la cabeza para pedirme el favor de que le llevara en coche. Me dijo que la mayoría de la gente se habla poco con él y no tiene trato con nadie. Ni siquiera conmigo. Pero el vivir solo debe crear algún vínculo porque a mí sí bajo a preguntarme si podía acercarle. Yo estaba en casa de casualidad fumándome parte de la cosecha que ella y yo teníamos de nuestra terraza y con una nube de marihuana en la cabeza y en el salón. Le abrí y le escuché y le acerqué a la clínica. Por el camino me enseño su gato que estaba en una caja de esas de plástico. Se llama Ludo por no se qué historia. Me habló de que es su única compañía y su único consuelo cuando llega a casa. El gato duerme con él y a veces le araña y a veces se escapa a perseguir gatas pero cuando le dije que lo castrase para que no fuera agresivo ni un viva la virgen me dijo que eso era una barbaridad y que si él no estaba castrado y follaba de vez en cuando con alguna chica el gato también podía hacerlo. Le di la razón. Teníamos buena conversación y me quedé en la clínica con él hasta que el chico con gafitas que estaba de guardia nos dijo que el gato tenía que quedarse ingresado para operarlo el día siguiente. Lo habían sedado y estaba con suero. No había otra manera de curar al pobre animal. Nos fuimos y mi vecino me propuso pagarme como si hubiera sido una carrera. No acepté. El insistió y me dijo que si no me invitaba a comer o a cenar un día. No acepté. Al llegar al portal me dijo que se sentía mal por no poder pagarme de alguna manera el favor que le había hecho. Le dije que no tenía importancia y entonces me acordé de lo que el psicólogo me había dicho sobre los diarios en internet. Le hablé de ello a mi vecino y él enseguida me propuso subir a su casa. Sabía de lo que le hablaba y de hecho él tenía un weblog en el que escribía a diario. Subimos a su casa y después de disculparse por el desorden y por los arañazos del gato por todos los muebles me enseño su ?habitación de estudio? donde tiene su ordenador y las paredes están forradas de mujeres en bikini la mayoría y con cara de deseo todas. Me agobié un poco por tener tantos ojos mirándote pero mi vecino me dijo que él no veía mejor compañía para trabajar que un montón de mujeres. Yo siempre trabajo solo le contesté y la mujer que quería que me mirase ya no estaba aquí. Me dio el pésame y abrió le Blogger. Me enseño las plantillas y me dijo que eligiera y pensase como quería que fuera mi página. Yo me la imaginé tal como está y él en un momento cambió unos números en una página llena de letras. Me enseñó como se postea y como podía añadir páginas que me gustasen. Me colocó lo de las respuestas por si algún día quería leer lo que me contestaban y después me enseñó su página que es una mezcla de cosas técnicas de ordenadores y de fotos de modelos. Me dijo que me enlazaría y me escribió en un papel el nombre de su página por si quería leerle o enlazarle. Le di las gracias y me fui.

Desde entonces no hemos coincidido nada más que una vez en el ascensor. Me dijo que el gato estaba bien y que el llevarle esa tarde le había salvado la vida. Me dio las gracias una vez más. También me dijo que no se acordaba de la dirección de mi página y que cuando pudiera se la dejara en el sistema de comentarios de la suya. El papel de su página se lavó con mis pantalones en la lavadora o se fue reciclado con el papel no me acuerdo. Nos despedimos cortésmente y no lo he vuelto a ver. Tal vez se tendría que haber creado una camaradería soltero-viudo entre los dos pero no ha sido así. Él seguirá escribiendo en su harem de papel y yo lo haré con ella mirándome desde un marco a través de un cristal. No le envidio pero si es verdad que a veces me siento culpable pensando en si alguna vez llegará el momento en el que tenga ganas de hacer mi harem de papel o sea como un gato sin castrar y folle alguna vez con alguna chica

miércoles

 
La soledad es una burbuja en una sociedad eminentemente grupal.

De una parte la masa social agrupada nos compadece en nuestra desgracia o se ríe de nuestra rareza. De otra parte los solitarios comparten su situación ya sea provocada o accidental en un intento de encontrar a alguien que sienta lo mismo para no estar solos.

En los extremos estamos los demás. La masa social no nos interesa. Militamos en la soledad y no hay motivo para compartir o encontrar.

Entonces es cuando vemos que nuestra soledad es absoluta.

domingo

 
Me he despertado en el suelo junto a la mesa de cristal. He bajado al ambulatorio y desde allí me han mandado al hospital a urgencias. En el hospital me han cosido la frente muy cerca de la sien derecha. Doce puntos. Después me han dado una hoja con varias cosas que tengo que observar durante 48 horas por haberme dado un fuerte golpe en la cabeza. No ver la tele y vigilar que no me den espasmos o me quede dormido de una manera anormal. El médico me dejó marchar después de asegurarle que mi mujer me esperaba en la cafetería del hospital.

Hace un rato estaba recogiendo los cristales de la mesa que he destrozado y me preguntaba como iba a saber si empezaba a hacer cosas raras o tenía espasmos o me dormía de una manera anormal si nadie lo veía. Inconvenientes de vivir solo. Como lo de no saber si la próxima vez me puedo caer contra un fogón del gas o contra el volante del taxi.

 
La última sesión:

- Siéntate Katsuichi. ¿Qué tal te encuentras?
- Mal.
- Cuéntame que tal has dormido esta semana.
- Mal.
- ¿Qué tal el nuevo medicamento?
- Mal.
- ¿Te lo has tomado?
- No.
- Kat... Sé que no quieres pero debes tomar algo para dormir. Una persona debe estar descansada para ordenar sus pensamientos. Para colocar todo poco a poco en su sitio. La base para empezar de nuevo es descansar y en eso me tienes que ayudar. Háblame algo. No quiero ser tú médico. Quiero ser tu amigo.
- Usted no es mi amigo. Le pagan por escucharme y que vuelva a sonreir para producir para los demás.
- Katsuichi esto será un proceso largo. Y difícil. Y no quiero competir contigo. Quiero ayudar. Pero tu vida no puede seguir así.
- Lo sé. Mi vida no puede seguir así...
- Ese tono ¿es una amenaza?
- No. Eso es repetir lo que ha dicho que debo hacer.

-............... Así otros 45 minutos tirados.

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